DATOS DEL EVENTO

  • EMPIEZA
    27-06-2011
  • TERMINA
    01-01-1970

Intervienen
José María Jiménez de Laiglesia.
Autor del libro. Ex presidente de CIERVAL
Federico Félix. Presidente de FEDACOVA (Federación Empresarial de Agroalimentación de la Comunidad Valenciana)
Jesús Prado. Consejero de Editorial Prensa Alicantina

JIMÉNEZ DE LAIGLESIA

El libro “Camins duptosos. Las Valencias que he vivido”, es un manuscrito que recoge las vivencias de José María Jiménez de Laiglesia Santonja. A lo largo de su dilatada trayectoria profesional, Jiménez de Laiglesia ha estado al frente de empresas como CLEOP o del Banco de la Exportación, en el cargo de Consejero Delegado. Dentro del mundo empresarial y social, Jiménez de Laiglesia ha sido miembro fundador de AVE (Asociación Valenciana de Empresarios), presidente del Consejo de Promoción Exterior y Relaciones Internacionales de CEOE y presidente de diversas asociaciones empresariales como CEV (Confederación Empresarial Valenciana), CIERVAL o FEVEC. En la actualidad, Jiménez de Laiglesia es académico de número en la Real Academia de Cultura Valenciana (RACV) y presidente de la Fundación Broseta.

JIMÉNES DE LAIGLESIA PRESENTA SU LIBRO «CAMINS DUPTOSOS» EN EL CLUB INFORMACIÓN

José María Jiménez de Laiglesia, histórico empresario, dirigente de la patronal valenciana y miembro de la Real Academia de la Cultura Valenciana, ha puesto negro sobre blanco la memoria política, económica y social de la Comunidad a través de la publicación de un libro autobiográfico titulado «Camins duptosos, las valencias que he vivido». La obra, editada por L´Oronella, se presenta el lunes 27 de junio, a partir de las 20:00 horas en el Club INFORMACIÓN (avenida Doctor Rico, 17, Alicante). En el acto en intervendrán, además del autor, los empresarios Federico Félix, presidente de la Federación Empresarial de Agroalimentación de la Comunitat Valenciana (FEDACOVA), y Jesús Prado, consejero de Editorial Prensa Alicantina.
El título del libro hace referencia al poema de Ausiàs March: «Veles e vents han mos desigs cumplir / faent camins duptosos per la mar». Como el gran poeta y caballero valenciano, Jiménez de Laiglesia ha surcado el mar, una de sus grandes pasiones, guiando el rumbo de la patronal valenciana en medio de «camins duptosos», que han salpicado su devenir personal y empresarial, dentro de unas coordenadas políticas y económicas cambiantes y complejas.
En la travesía, iniciada en 1952 como trabajador de la constructora CLEOP, se han sucedido hitos y responsabilidades. Miembro fundador de AVE (Asociación Valenciana de Empresarios), presidente de CEV (Confederación Empresarial Valenciana), de Cierval (Confederación de Organizaciones Empresariales de la Comunitat Valenciana) y de FEVEC (Federación Valenciana de Empresarios de la Construcción), Jiménez de Laiglesia ejerce, en la actualidad y a sus 82 años, la presidencia de la Fundación Manuel Broseta y es académico de número de la Real Academia de la Cultura Valenciana.
Un periplo intenso, reflejado en su libro, que incluye una etapa como dirigente de la patronal española, desde su cargo de responsable de Promoción Exterior y Relaciones Internacionales de la CEOE. En todo este recorrido vital y empresarial, el autor de «Camins duptosos» ha compartido tareas y empeños con personalidades destacadas del mundo empresarial de la Comunidad Valenciana, como Federico Félix y Silvino Navarro, quienes protagonizan un anexo del libro. En dicho capítulo, ambos empresarios analizan el nacimiento y estado actual de las reivindicaciones colegiadas del empresariado valenciano y su importancia en el desarrollo de la economía autonómica.

ENTREVISTA A JOSÉ MARÍA JIMÉNEZ DE LAIGLESIA
Por DAVID NAVARRO

«ACEPTÉ PAGAR COMISIONES AL PSOE PORQUE TENÍA UNA EMPRESA QUE DEFENDER»

Cuando han pasado 14 años desde que abandonara las presidencias de las patronal autonómica Cierval (1993-1996) y la valenciana CEV (1989-1997) ?esta última por el escándalo de los cursos de formación?, José María Jiménez de Laiglesia (Valencia , 1929) hace balance de su trayectoria en un libro de memorias, Camins duptosos. Las Valencias que he vivido, que mañana se presentan en el Club INFORMACIÓN. El también expresidente de la constructora Cleop recuerda sus enfrentamientos con Eduardo Zaplana, lamenta el conformismo de los empresarios actuales y recuerda con tristeza que pasó por el aro de las comisiones para conseguir adjudicaciones.

¿Ha cambiado mucho el mundo del asociacionismo empresarial desde que usted abandonó la primera línea?
No quisiera criticar a nadie pero, o han cambiado los principios empresariales o ha cambiado la manera de tratar a los políticos. En general, encuentro a la clase empresarial más complaciente con los políticos que en mi época. Nosotros éramos más guerreros y exponíamos siempre nuestros propios criterios. Desgraciadamente ahora se ha ido conformando una complacencia que quizá no es como yo veía las cosas. Puede que así sea mejor, quizá se consigan más cosas.

Usted asegura que el punto de inflexión, en este sentido, fue la llegada de Zaplana a la Generalitat, ¿por qué?
Pues debo confesar que tuve una gran ilusión por la llegada de Zaplana y la prueba es que yo fui, junto con Federico Félix, uno de los impulsores del famoso «Pacto del pollo» que permitió que alcanzara el poder con el apoyo de Unión Valenciana. Teníamos puestas muchas esperanzas, confiaba mucho en él pero me encontré con que era una persona con un gran intervencionismo en sus actuaciones. Se metía en todo y no dejaba crecer a la sociedad civil, que era mi opción. Me quejé y aquello no le gustó a él.

¿Qué casos concretos de intervencionismo por parte del señor Zaplana le sentaron peor?
Bueno en el momento en que salí a la palestra fue por una actuación sobre Feria Valencia. Normalmente el presidente de la Feria se designaba por petición empresarial. Le propusimos una candidatura y la aceptó pero a espaldas nuestras exigió un director general totalmente contrario a nuestras tesis. Por otra parte, coincidió en el tiempo con la nueva ley de cajas de ahorros, que hasta entonces eran unas instituciones que siempre habían pertenecido a la sociedad civil. Sus directivos y presidentes siempre habían sido personas destacadas, no políticos. Cuando llegó Zaplana lo que hizo, después de una ley que había aprobado el Gobierno socialista, fue aumentar hasta el 56% la presencia de cargos designados por políticos. Aquello me sentó muy mal como presidente de Cierval. No entendía cómo un gobierno que había llegado al poder calificándose de liberal pudiera hacer aquello.

¿Diría usted que Zaplana consiguió controlar todos los resortes del poder económico?
Pues no sé si todos pero casi todos, sí. Llegó un momento en que no servía para nada ser presidente de Cierval. A veces me parecía que era más un director general de un departamento y yo me rebelaba contra eso.

¿Se arrepiente de haber propiciado ese pacto entre UV y el PP?
No, creo que en cada momento hice lo que tenía que hacer.

En su libro asegura que se le cayó« el alma a los pies» cuando Zaplana le dijo que su hombre en Alicante, empresarialmente hablando, era Antonio Fernández Valenzuela, ¿por qué?
Pues mire, Valenzuela es un hombre al que, durante la época que ha estado al frente de la Cámara de Comercio de Alicante, le he oído intervenciones muy en contra de la vertebración de la Comunidad. Le encontré de un provincianismo que a mí no me gusta. Yo considero que la Comunidad Valenciana es una unidad y me gusta que sea así. Claro, cuando veo que se apuesta por dividir el territorio, yo que me siento al 50% alicantino, porque mi familia es alicantina, pues no me gusta esa separación entre Alicante y Valencia.

¿Fue únicamente esa defensa del alicantinismo lo que no le gustó de Valenzuela?
Sí, porque era excluyente, separatista. Tampoco tengo nada en contra personalmente.

Esa falta de cohesión entre las provincias que forman la Comunidad es otro de los lamentos de su libro, ¿tiene remedio?
Yo exhorto a que lo tenga. Es muy importante es que haya un solo proyecto para la Comunidad porque, si no nunca levantaremos cabeza en la actual España de las autonomías y en la Europa de las regiones, donde ahora no tenemos fuerza. Todo lo que ha sido unir siempre me ha gustado, incluso a nivel de ciudades. Yo fue uno de los socios que más interés tuvo en el tema del triángulo Alicante?Elche?Santa Pola, porque también se unían dos ciudades y se hacía una macrociudad fantástica.

¿Cree que están justificadas las quejas de los alicantinos, que consideran que se discrimina a la provincia en favor de Valencia?
Creo que habría que analizar cada caso concreto. Si me dicen, por ejemplo, que el tema del agua no ha estado suficientemente defendido, soy alicantino más que nadie porque considero que una de las cosas más graves que nos han sucedido ha sido perder el trasvase del Ebro. Me quejo de que no ha habido una defensa suficiente para impedir ese atropello. Por eso digo que iría más a temas concretos. Pero, en cualquier caso, si hay discriminación, pues muy mal hecho desde Valencia o desde donde venga esa discriminación.

Usted ha admitido el pago de comisiones al PSOE por la adjudicación de obras, ¿era práctica habitual?
No sé si era o no habitual, yo hablo de mi experiencia. A mi sí que me pasó aquello y hablo del PSOE porque era el único partido que tenía poder en donde yo hacía obras, ignoro lo que hacían los demás partidos. Además, lo comento cuando ya han pasado 30 años de aquello. Pero sí, me pidieron dinero.

¿Cuánto dinero pudo llegar a pagar?
La contabilidad en estos momentos no la recuerdo pero, en fin, bastante dinero.

¿Por qué aceptó pagar en vez de denunciarlo?
Yo tenía una empresa que defender y sabía que, si no era así, no la defendía. Cuando un empresario se ve ante esa necesidad pues ya me dirá usted qué puede hacer. Aún así, al final tuve que vender la empresa.

¿Siguió el pago de comisiones con el PP?
No lo sé porque ya no estaba en ese mundo. Había vendido la empresa y me había retirado.

¿Cree que el PP, Mariano Rajoy, debería haber impedido que Camps se presentara por su implicación en el caso Gurtel?
Soy de los que respeto la presunción de inocencia y considero que, de momento, lo que he oído de los trajes me parece ridículo. No comprendo cómo se puede sacar tanto jugo a tres trajes de una tienda baratera. Supongo que algo más tiene que haber pero yo no lo sé.

¿Confía en la honestidad de Camps?
Por supuesto. Otra cosa es si detrás hay algo más en relación a la financiación del partido. Yo ahí no me pronuncio.

¿Cómo explica que una lista con una decena de implicados en casos de corrupción reciba un respaldo popular tan amplio?
En España vemos cada cosa que parece normal y no lo es…

En su libro se vanagloria de que alertó que la LRAU (Ley Reguladora de la Actividad Urbanística aprobada en 1994) iba a propiciar la corrupción, a la vista de los hechos tenía usted razón…
Todas las leyes en las que hay procedimientos administrativos para beneficiar a unos o a otros a juicio de determinada autoridad, sea ayuntamiento o sea conselleria, al final propician esta cosas. Esta ley era muy discriminatoria. Yo estaba acostumbrado como contratista a participar en subastas. Con todos los grandes defectos de este sistema pero uno sabía que si no bajaba el precio no era para él. En cuanto los concursos empiezan a sonar y se empiezan a puntuar y hay un montón distinto de puntuaciones, se pueden manejar. Los PAI y todos estos sistemas de adjudicaciones urbanísticas son temas muy complejos en los que hay mucha facilidad de favorecer más a unos que a otros.

Se marchó de la patronal por el escándalo de los fondos de formación, ¿sigue manteniendo que no sabía el destino real del dinero?
Por supuesto. Yo me marché porque en aquel momento se me hizo muy desagradable la estancia en la CEV (la patronal provincial de Valencia) por este tema pero no fue sólo por los cursos, fue por una campaña mediática que hubo contra mí coincidiendo con lo de los cursos. Una campaña que estaba motivada porque no interesaba mi presencia a los círculos políticos de la Comunidad Valenciana.

Usted es uno de los impulsores de la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE), ¿es necesario mantener un lobby al margen de la patronal?
Cada uno tiene su opinión. Yo personalmente me ayudaba de AVE y me venía muy bien. No son cosas contrapuestas. Yo siempre decía que Cierval era un ejército y AVE me servía como Estado Mayor de ese ejército, porque son empresarios muy fuertes y quería saber por dónde iban ellos en determinadas cuestiones. Eso sin perjuicio de que me debía a la masa general de empresarios. Era como un consejo asesor.

¿Cómo ve usted la situación actual de la CAM?
Tiene mucho mérito que ahora pretendan ir en solitario, ¡ojalá pudieran! No sé si lo conseguirán y tampoco quiero decir nada negativo sobre la labor titánica que está haciendo ahora Modesto Crespo y su equipo tratando de salvar lo que ya estaba perdido. Pero lo veo difícil, la verdad.

¿Por qué?
Porque yo también he tenido vivencias en el mundo de la banca. Concretamente yo padecí la época en la que se decidió fulminar los pequeños bancos locales y vi cómo influye el Banco de España y cómo aprieta. Y también cómo toma las decisiones desde allí, sin contar con la entidad correspondiente. En este momento, la CAM está prácticamente nacionalizada y lo que están haciendo de tratar de salvarla ahora, aunque me encantaría, pero todo apunta a que será absorbida por otro banco.

¿Hubiera sido mejor una fusión con Bancaja?
No tengo la menor duda a pesar de las dificultades que había.

EL CLUB INFORMACIÓN ACOGE LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO «CAMINS DUPTOSOS»

«Camins Duptosos. Las valencias que he vivido», título del ensayo autobiográfico que José María Jiménez de Laiglesia presenta esta tarde, a partir de las 20 horas en el Club INFORMACIÓN (avenida Doctor Rico 17 de Alicante), ofrece un testimonio transversal de la sociedad de la Comunidad Valenciana a través del relato en primera persona de las relaciones entre el poder y el mundo de la empresa, con ramificaciones en el ámbito de la cultura, la identidad valenciana y la política.
El acto contará con la intervención del consejero de Editorial Prensa Alicantina Jesús Prado y del presidente de FEDACOVA (Federación Empresarial de Agroalimentación de la Comunidad Valenciana) Federico Felix, compañero de avatares empresariales y responsable junto a Silvino Navarro de dos de los anexos del libro.
Estas memorias del que fuera todo o casi todo en el mundo de la empresa valenciana, (consejero delegado de CLEOP, miembro fundador de la Asociación Valenciana de Empresarios, presidente de la Confederación Empresarial Valenciana y de la Confederación de Organizaciones Empresariales de la Comunidad Valenciana, entre otros cargos), sorprenden por la libertad de sus opiniones y por el abundante material de apoyo, que incluye artículos propios y ajenos, algunos de ellos no exentos de críticas hacia su persona, así como un material gráfico de valor histórico.
La condición librepensante y el «trellat», al que el autor alude de forma reiterada en sus escritos, aportan a las reflexiones de Jiménez de Laiglesia un interés inusual para una obra que nació de una entrevista con el periodista Pedro Ortiz Simarro y creció hasta completar un volumen de más de 400 páginas, editado por L´Oronella.
Por las páginas de «Camins Duptosos» desfilan multitud de personalidades y situaciones analizadas sin reservas ni cortapisas, en escenarios que van del Benidorm del boom turístico a la cúpula empresarial española, de la que Jiménez de Laiglesia formó parte como presidente del Consejo de Promoción Exterior y Relaciones Internacionales de la CEOE.
La vocación del autor como defensor de un proyecto de empoderamiento de la sociedad civil aflora en el capítulo dedicado al Club Jaime I, donde se describe el alumbramiento de instituciones de prestigio como el IVAM. También merece un tratamiento destacado la aventura que el autor vivió como impulsor de una de las cabeceras históricas del periodismo valenciano, Diario de Valencia.
El recorrido literario, en el que abundan las reflexiones sobre la relación de los valencianos con la historia, la identidad nacional y la estructura territorial, se detiene en otras instituciones, como la Fundación Manuel Broseta o la Real Academia de la Cultura Valenciana, en las que Jiménez de Laiglesia sigue como presidente.
El autor incide también en cuestiones relativas a la provincia de Alicante, desde su condición de alicantino ?«yo tengo la suerte de ser y sentirme alicantino»-, como el proyecto de unir urbanística y sociológicamente Alicante, Elche y Valencia que impulsó a principios de los 90 el arquitecto Alfonso Vegara. La parte central del libro está dedicada a sus esfuerzos por vertebrar el tejido empresarial valenciano, partiendo desde CEV, y más tarde desde Cierval. Un esfuerzo que le llevó a tener más de un encontronazo con dirigentes políticos, por discrepancias sobre las leyes urbanísticas y la ley de cajas.

EL EMPRESARIO JIMÉNEZ DE LAIGLESIA APUESTA POR LA VERTEBRACIÓN DE LA COMUNIDAD
ROSA CARRIZOSA

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La «vertebración de la Comunidad» y la apuesta por conseguir una sociedad «estructurada, fuerte, cohesionada y capaz de comprometerse», así como protagonista de la «cosa pública» son los mensajes centrales que el empresario José María Jiménez de Laiglesia, expresidente de la CEV y Cierval durante los años 90, lanza en su libro «Camins duptosos. Las Valencias que he vivido» y que ayer presentó en el Club INFORMACIÓN.
Jiménez de Laiglesia fue presentado por Jesús Prado, consejero de Editorial Prensa Alicantina, quien subrayó el convencimiento del empresario sobre la necesaria «participación de la sociedad civil en el devenir de los colectivos, de los territorios», así como su «veneración» por las «señas de identidad» valencianas. Prado también incidió en la «vertiente cultural» del autor del libro, que llegó a participar en la fundación de la editorial Prometeo y al que le apasionan la pintura y la música clásica.
Por su parte, Federico Félix, resaltó su carácter combativo en la defensa de los instereses empresariales y aludió a la participación de ambos (Felix y De Laiglesia) en el conocido como «Pacto del pollo» que propició el acceso al poder de Eduardo Zaplana, del que luego quedó «decepcionado por su intervencionismo» por el «control» que ejercía en los ámbitos sociales, así como por la Ley de Cajas, que se aprobó durante su mandato y que «concedía mayor protagonismo a los políticos». «Este fue uno de los temas que más me separaron de Zaplana», confesó el autor de «Camins duptosos» ?título sacado de un poema de Ausiàs March? y que representa una especie de memorias personales, pero también de algunos de los momentos más importantes del desarrollo y la consolidación de la Comunidad.
Al acto asistieron, entre otros, destacados empresarios provinciales, así como el actual presidente de la patronal alicantina Coepa, Rafael Martínez Berna, y los expresidentes Joaquín Rocamora, y José Luis Montes Tallón.

Trayectoria
El que fuera en la década de los años 90 presidente de la patronal provincial de Valencia (CEV) y de la autonómica (Cierval), uno de los fundadores de la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE) y cabeza visible de la constructora Cleops hasta su venta en 1984, desarrolló la mayor parte de su trayectoria profesional en tierras valencianas, aunque tiene ascendencia alicantina. De ahí que admita la contradicción interna de sentirse «alicantino en Valencia y valenciano en Alicante».
Y quizá, también, de esa experiencia, de esa dualidad, nazca la exhortación a movilizarse a «todos» ?políticos, empresarios y distintos colectivos, «incluso los festeros y de ocio»? en la reivindicación de los «objetivos comunes» y en la consecución de una «sociedad vertebrada» porque el autor considera que la realidad de «muchos reinos de taifas» perjudica.
De hecho, Jiménez de Laiglesia no deja de recoger los ecos de la actualidad para retrotraerse al pasado. Y al hilo de la irrupción que ha tenido el movimiento del 15-M, el de los llamados «indignados», se pregunta por el hecho de que si se hubiera defendido de forma similar el trasvase del Ebro, «¿se hubiera derogado?» Algo similar se cuestiona sobre la evolución, posicionamiento y situación que tendrían hoy las cajas de la Comunidad. Con ese espíritu de movilización y reivindicación, el empresario hace un llamamiento a«no caer en el derrotismo porque somos nosotros los protagonistas, los que debemos decirles lo que queremos a los gobernantes», dijo en el Club INFORMACIÓN.
Desde la perspectiva que dan 14 años lejos de la primera línea de la defensa de los intereses empresariales, Jiménez de Laiglesia lanza este mensaje, especialmente a la clase empresarial de la Comunidad, a la que anima a ser menos «complaciente» con el poder. En el terreno estrictamente de estructura de las organizaciones empresariales, el autor lamenta que las «presidencias provinciales» lleguen a tener más fuerza que la propia organización autonómica. De ahí que llame a «la unidad», a «potenciar más a Cierval» y a conseguir «unas bases más representativas» dentro de la misma.
Jiménez de Laiglesia, que se reconoce como un defensor del liberalismo, señala en esta especie de repaso de su trayectoria dos duros momentos en su experiencia profesional. Uno, la venta de la constructora Cleops en 1984. El otro momento «de angustia» fue el escándalo de los cursos de formación, que le llevaron a abandonar la presidencia de la CEV, aunque luego se demostró que la justa directiva «no tenía nada que ver». De su paso por el sector de la construcción, también revela en su libro que llegó a pagar comisiones por obtener obras.
Las anécdotas de la tertulia «La Barraca» por la que pasaron desde Lerma a Zaplana también ocupan episodios interesantes del libro.

Datos informativos

Fecha inicio : 27-06-2011

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