DATOS DEL EVENTO

  • EMPIEZA
    02-11-2010
  • TERMINA
    01-01-1970

Una película de Nadir Moknèche
Ciclo comisariado por Alberto Elena

PRÓXIMAS PROYECCIONES DEL CICLO

9 noviembre – «Crónica de una desaparición / Siyil Ijtifaa», de Elia Suleiman – 21.30 horas

16 noviembre – «¿El caos / Heya fawda», una película de Youssef Chahine y Khaled Youssef – 21.30 horas

23 noviembre – «www.what a wonderful world», dirigida por Faouzi Bensaidi – 21.30 horas

30 noviembre – «Falafel», bajo la dirección de Michel Kammoun, 21-30 horas


CASA ÁRABE, CASA MEDITERRÁNEO Y EL CLUB INFORMACIÓN ORGANIZAN EN ALICANTE EL CICLO DE CINE ÁRABE “CARTOGRAFÍAS URBANAS”

Casa Árabe, con la colaboración de Casa Mediterráneo y el Club INFORMACIÓN, ponen en marcha el próximo mes de noviembre en Alicante el ciclo de cine árabe “Cartografías urbanas”, actividad con la que ambas instituciones públicas pretenden dar a conocer a los alicantinos las realidades de diversos países árabes.
La ciudad será el epicentro de la trama de estas películas como origen, en ocasiones, de confusión moral o pérdida de valores, y en otras de creación de oportunidades. Los films, que se proyectarán en el Club Información cada martes del mes de noviembre a las 21.30 horas, presentarán la realidad de Argelia, Palestina, Egipto, Marruecos y Líbano a través de cinco películas de ficción.

La técnico del área de Cultura y Patrimonio de Casa Mediterráneo, Lourdes Rubio, y el director del Club INFORMACIÓN, Jordi Navas, presentarán este ciclo el próximo martes, 2 de noviembre, a las 21.30 horas en el Club Información. Posteriormente se proyectará la primera película del ciclo centrada en la ciudad de Argel (Argelia), Viva l´Aldjérie, del director Nadir Moknèche y de nacionalidad franco-belga-argelina


CASA MEDITERRÁNEO

Es un consorcio público que nace del consenso político, la apuesta en común y el esfuerzo de las cinco instituciones que la constituyen: Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, Generalitat Valenciana, Ayuntamiento deAlicante, Ayuntamiento de Benidorm y Ayuntamiento de Xàbia. La misión principal de CASA MEDITERRÁNEO es el fomento de la diplomacia pública como herramienta para establecer relaciones de confianza mutua, a partir del diálogo y el impulso de relaciones personales, institucionales y gubernamentales entre los países ribereños. CASA MEDITERRÁNEO desarrolla sus actividades en los ámbitos de gobernanza y cooperación, medio ambiente y turismo sostenible, sociedad y economía, cultura, patrimonio y educación.

Dirección: Avda. Elche, 1 03008. Alicante
E-mail: info@casa-mediterraneo.es
Teléfono: 965 986 464
Web: www.casa-mediterraneo.es


«VIVA L´ALDJÉRIE»

FICHA

Título: Viva ´Aldjérie
Título original: Viva L´Aldjérie
Nacionalidad: Argelia / Francia / Bélgica
Año: 2003
Director: Nadir Moknèche
Producción: Bertrand Gore, NathalieMesuret, Denis Delcampe
y Lotfi Bouchouchi para Sunday Morning Productions / Need
Productions / BL Prod / Arte France
Guión: Nadir Moknèche
Fotografía: Jean-Claude Larrieu
Montaje: Ludo Troch
Sonido: Daniel Ollivier
Música: Pierre Bastaroli
Duración: 113 minutos

SINOPSIS

Argel. Papicha, antigua bailarina de cabaret, vive con su hija
Goucem en un modesto piso del centro de la ciudad, añorando
continuamente su pasado. Goucem trabaja en una tienda de fotografía
y es la amante de un médico casado. Su mejor amiga es
Fifi, una vecina que se gana la vida como prostituta.
Tres mujeres en busca de un lugar en la cambiante sociedad
argelina, que intenta a su vez superar los traumas de la violencia
terrorista.

PREMIOS

– Palmera de Bronce de la XXVI Mostra de Cine de Valencia
(2005)
– Nominada al Alexander de Oro en el Festival de Cine
Thessaloniki (2004)

BIOGRAFÍA DEL DIRECTOR (Nadir Moknèche)

Nacido en 1965, Nadir Moknèche pasa su niñez y adolescencia
en Argel. En 1984, se va a Francia para cursar su bachillerato.
Tras dos años de estudio de derecho en París, decide romper con
todo y se marcha a Londres. Desde ahí emprende varios viajes.
De vuelta a París, recibe clases de arte dramático entre 1989 y
1993. Descubre el cine en esta época. Con una cámara Super 8,
graba pequeñas películas. De 1993 a 1995, recibe clases de cine
de la New School for Social Research en Nueva York y dirige
sus dos primeros cortometrajes, “Jardín” y “Hanifa” que logran,
en 1996, el primer premio del festival de esta universidad.

COMENTARIOS DEL DIRECTOR

Los argelinos tienen una relación complicada con las imágenes,
con su propia imagen. Empezaron viéndose a sí mismos a través
de la mirada colonial, como una masa indiferenciada de personas
y, después de la independencia, como arquetipos socialrealistas:
el combatiente, el campesino, el trabajador. Nunca como
individuos con su propia personalidad. Durante el rodaje de
Viva Laldjérie (en enero de 2003), llevamos nuestra cámara a
toda la ciudad: a las principales calles, a lugares populares como
la plaza de los Mártires, o la Kasbah, y nunca nos obligaron a
marcharnos. La gente se acercaba a saludarme, a decirme que
les enorgullecía ver a un joven director argelino que regresaba
con un equipo profesional a rodar, a “camerarlos”, como ellos
decían en “aldjérian”. Su obsesión era mostrar al mundo que son
“normales”, que Argel no es Kabul ni Teherán. La relación con
su propia imagen había cambiado. Tengo la sensación de que
están empezando a quererse a sí mismos, quizás al aceptar
mirarse a sí mismos.
Desde su independencia, Argel prácticamente no ha sido retratada.
El autorretrato de referencia sigue siendo colonial o folklórico.
Tuve que abrir una guía en una biblioteca parisina para
experimentar el impacto de una Argel enteramente cartografiada.
Por primera vez en mi vida vi un mapa de mi ciudad, algo
que allí no existía en la época de la paranoia soviética del régimen.
Es una ciudad profundamente mediterránea, y al igual que
muchas ciudades en España o en los Balcanes, la arquitectura es
tanto europea como musulmana (árabe o turca). La luz invernal,
los vestigios de la guerra,el campo verde, la autopista, los edificios
sin terminar, la Ciudad Olímpica (copia de una de
Budapest) te recuerdan a Europa oriental. Ésa es la Argel de
nuestros días.

LA OPINIÓN DE LA CRÍTICA

(…)La pareja madre-hija (Papicha-Gucem), es el motor de la
película; un motor de dos tiempos: el tiempo del conflicto y el
tiempo de la autonomía. El tiempo del conflicto se articula, a la
manera clásica, en torno a los distintos estilos de vida que pueden
enfrentar a una madre y a una hija obligadas a vivir juntas.
Las discusiones, previsibles, que resultarían triviales si no fuera
por el contexto ?puesto que se trata de discusiones sin importancia
sobre la manera de vestir o sobre quién se ocupa de hacer la
compra?, cobran una mayor envergadura dadas las circunstancias:
una disputa por la cuestión del velo (debate esencialmente
destinado en Francia a disfrazar con histeria un problema social)
podría ser cuestión de vida o muerte cuando se trata de salir a
hacer la compra en Argel. Y digo «podría» porque las protagonistas
de la película, inmersas en una interminable y agotadora
guerra civil, no discuten sin embargo al pie de la letra y son
capaces de instrumentalizar sus temores y sus miedos (en otra
escena, Gucem le cuenta a su jefe que ha llegado tarde al trabajo
por culpa de un atentado que sabemos imaginario).
El tiempo de la autonomía se vivirá en diversos frentes. Gucem,
involutariamente mezclada en una intriga que sale muy mal, se
zambulle en la tragedia de una tercera protagonista, Fifi, una
joven de costumbres muy ligeras, mientras que Papicha consigue
salir del pozo del miedo y del alcohol en el que ha caído
para recuperar lo que ha sido la esencia de su juventud y de toda
su existencia: la danza y el canto.
A medida que va trazando estos caminos paralelos, la película
transforma gradualmente su mirada sobre la ciudad de Argel. Al
principio es centrípeta, puesto que se propone describir a las
mujeres asfixiandose mutuamente. La pantalla nos ofrece imágenes
de taxis abarrotados que circulan por las callejuelas sin
sol, la herencia colonial de los minúsculos apartamentos de la
pensión Debussy o de la tienda de fotografía del señor Mouffok.
Este microcosmos, centrado en sí mismo, quiere creer que tiene
chispa, y pretende convencerse de que evoluciona en un universo
de comedia ?¡ah!, la voz de Lubna Azabal (Gucem) marca
con malicia todas las consonantes del nombre de «Mouffok»
cada vez que se dirige a él?, al tiempo que la cámara muestra
continuamente siluetas sospechosas.
En este sentido, la película elude frontalmente cualquier propósito
político o cualquier explicación unívoca de los sangrientos
atentados de la última década. La empatía del realizador con la
mayoría de los personajes logra, no obstante, dibujar el «resentimiento
» multiforme de los argelinos, poco permeables en su
mayoría a la propaganda integrista. Además, la narración presenta,
por otro lado, a algunos miembros poco tranquilizadores
de la Seguridad Nacional. La mirada se vuelve a continuación
centrífuga. Los espacios no cesan de agrandarse. Un túnel de
hormigón, de noche, es un lugar siniestro, pero al menos ofrece
un punto de fuga. Un cabaret clandestino desvela la existencia
de una segunda Argel, en compás de espera, que jamás ha dejado
de existir. Y he aquí los bulliciosos lugares de moda, inundados
de luz. He aquí los campos de deportes, el mar, la playa…
Lejos de la sabia y televisiva Harem de Mme Osmane, la película
anterior de Nadir Moknèche, Viva Laldjérie es una obra que
no termina de desplegarse, que no termina de detenerse en los
personajes secundarios (el reparto incluye no menos de 58 actores),
que se acerca al género policiaco y oscila entre la comedia
y la tragedia, disfrutando de su propia profusión.

Éric Derobert en Positif, abril 2004 (nº 518)

ENTREVISTA CON EL DIRECTOR

P: En el espacio de un año, toda una concepción del mundo
murió. En dos años, cayó el muro de Berlín y el imperio soviético
se vino abajo. Así que podemos decir que ahora vamos a
contar una historia “de verdad” sobre la sociedad argelina. Viva
Laldjérie empieza como un documental sobre hombres y mujeres
que caminan por las calles de Argel, y la cinta termina con
jóvenes que juegan en la Ciudad Olímpica de Oscar Niemeyer.
¿Se trata de un símbolo del pasado socialista? Podría serlo del
neorrealismo de la Italia de la posguerra, en una sociedad mediterránea
puritana y provinciana cerrada sobre sí misma, que
paradójicamente se parece a la sociedad argelina de hoy. Una
sociedad que está emergiendo de las ruinas de la guerra. ¿No
teme que se le critique por no mostrar las masacres, a los miles
de víctimas del terrorismo?
R: Todo el mundo sabe que en Argelia hubo masacres salvajes.
Todos hemos visto en la televisión imágenes de niños dogollados.
¿Empezar a explicarlo? ¿Mostrar a la gente mala matando
y a los buenos llorando? Hacer hoy una película sobre terrorismo,
cuando quizás acabamos de dejarlo atrás, sigue siendo una
idea. Una película es una esfera de sensibilidad, al menos para
mí. Como cualquier sociedad que padece una prueba así, lo primero
que desea es olvidar, quiere vivir. Usted hablaba de los
neorrealistas de la posguerra italiana y deAlmodóvar, el realizador
posfranquista. Esos directores mostraban el deseo de vivir,
revelaban la humanidad múltiple, rica y profunda de los italianos
y los españoles. ¿Por qué no dar a conocer ese lado del pueblo
argelino?

Entrevista realizada por Benjamin Stora

Datos informativos

Fecha inicio : 02-11-2010
Colabora : Casa Mediterráneo y Club INFORMACIÓN
Organiza : Casa Árabe

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