COFERENCIANTE:

MOLT HONORABLE EN GABRIEL CAÑELLAS I FONS. Presidente de la Comunidad Autónoma de las Islas Baleares

PRESENTA:

MOLT HONORABLE EN JOAN LERMA I BLASCO. Presidente de la Generalitat Valenciana

CAÑELLAS APUESTA POR POTENCIAR LA INDUSTRIA AUTÓCTONA PARA SALIR DE LA CRISIS ECONÓMICA

JAVIER IZQUIERDO

El presidente de la Comunidad de las Islas Baleares, Gabriel Cañellas, señaló ayer en la conferencia que ofreció en el Club INFORMACION la necesidad de encarar con optimismo la época que nos ha tocado vivir, al tiempo que apostó por potenciar al máximo los factores endógenos de cada comunidad, como única fórmula para salir de la crisis económica. El máximo representante de las Islas Baleares concluyó su intervención haciendo un llamamiento a la clase política para que ponga fin ala guerra de descalificaciones personales en que se encuentra sumida y señaló, por último, que el papel de la administración es colaborar con la sociedad civil en su desarrollo, nunca suplantarla o liderarla.

Joan Lerma, presidente de la Generalitat, que intervino momentos antes y actuó de anfitrión de Cañellas, comenzó reconociendo que la Comunidad Valenciana y las Islas Baleares se han ignorado mutuamente, a pesar de compartir y tener muchas cosas en común, como el dinamismo de ambas sociedades y la industria turística. Lerma añadió que ambas comunidades tienen también problemas comunes y reconoció que el Gobierno central no ha compartido en algunas ocasiones las necesidades de las Islas Baleares y la Comunidad Valenciana «porque nos asocian con el ocio y por este motivo tienen en ocasiones dificultades para comprender nuestras reclamaciones», dando a entender de este modo que el tópico del «Levante feliz» ha hecho más dificultades el entendimiento con la Administración central.

La intervención del presidente de la Comunidad de las Islas Baleares -que comenzó con un extenso preámbulo en el que el conferenciante, dando nuestras de gran modestia, no encontraba motivos para la invitación del Club INFORMACION- fue en su primera parte un llamamiento a afrontar con optimismo e ilusión la construcción del futuro. Cañellas, que se definió como «una persona especialmente optimista», se dirigió a la juventud para hacerle ver que, además de la visión del futuro centrada en las posibilidades laborales, también cabe «lanzarse a la vida con ilusión y coraje, a sabiendas de que el riesgo es el único camino del triunfo».

Para la «segunda generación, la de los labradores del pan nuestro de cada día», el presidente de las Islas Baleares también tuvo palabras de aliento y, tras reconocer en tono coloquial que es cierto que «no está el horno para bollos», les invitó a meditar sobre «cuándo alguien vivió, como ellos, unos momentos de mayores realizaciones» y «cuando han tenido y alcanzado las posibilidades que hoy se tienen y se gozan: seguridades jurídicas, sanitarias, económicas, de orden social, viviencias culturales, deportivas, de desarrollo humano, o de simples aficiones de carácter particular».

En la misma línea de optimismo, Cañellas se dirigió a la tercera edad para que «reconozcan que han pasado a mejor vida los tiempos en que jubilarse era morir un poco cada día, y que su presencia vuelve a tener la importancia que el lujo de los años merece».

Optimista, pero al mismo tiempo realista se mostró el dirigente de las Islas Baleares al afirmar que «no podemos vivir de las palabras ni meramente de sentimientos, porque éstos ni alimentan ni visten ni pagan alquileres, o colegios, o tasas universitarias, ni facturas de gas ni los inevitables impuestos ni las contribuciones especiales o el IBI famoso, ni permiten planificar un ahorro y una inversión, o un consumo. Ni crean empleo, ni generan riqueza que puede garantizar un modo de vida a alguien».

El descenso a la realidad sirvió al presidente de las Islas Baleares para entrar en el terreno de las propuestas concretas y para plantear al auditorio su particular camino para superar la crisis económica. Cañellas apostó por «potenciar y desarrollar los factores endógenos, todo un principio de economía realista. Si queremos forjar un futuro sólido cada comunidad autónoma debe hacer un análisis exhaustivo de los potenciales endógenos y dedicarse a cultivarlos», dando a entender que han sido un error las políticas económicas dirigidas a «conseguir un amplio equilibrio entre todas las posibilidades de cada uno de los sectores productivos». «Sólo entendiendo que cada comunidad tiene unas posibilidades propias, que propician determinados desarrollos, sólo entendiendo cuáles son las potencialidades que nos permiten crear un marco adecuado, de producto, de mercado, de circunstancia, de entorno o de oportunidad, en el que ser competitivos, eficazmente competitivos, y aplicándose arduamente a estas actividades puede conseguirse un grado de desarrollo económico con seguridad y continuidad. Vivimos en un mundo de la especialidad y ésta viene de muy distintos modos o formas», concluyó el presidente de las Islas Baleares.

Partiendo de la premisa de la potenciación de lo autóctono y de la necesidad de articular políticas económicas que apuesten por las industrias tradicionales, a pesar de que ello signifique depender del “monocultivo” industrial, Cañellas señaló que la época de los desarrollos cuatitativos -refiriéndose de forma especial al turismo- ha terminado y surge la necesidad de «búsqueda del crecimiento cualitativo» para poder competir con calidad y servicio en los mercados internacionales.

Aislacionismo

Lejos de que sus palabras y su alegato en favor de la especialización de las regiones pueda llevar a una cierta tendencia aislacionista, el máximo representante de la Comunidad de las Islas Baleares defendió que «la economía basada en la especificidad debe complementarse con las especifidades de las regiones o comunidades que viven en un mismo conjunto complementándose, potenciándose en sus apoyos comunes, favorenciendo los desarrollos en que sus posibilidades incrementan la consecución de éxitos». En este sentido, Cañellas señaló que «un gran porvenir espera a todas las regiones del arco mediterráneo que deben sin embargo sumar sus esfuerzos, pero unos esfuerzos en los campos que le son favorables».

La intervención del presidente balear concluyó con un llamamiento a la clase política para que ponga fin «a la guerra de descalificaciones personales». «La creciente desconfianza y menosprecio por la clase política, tal vez merecido por las actitudes de algunos», llevó a Cañellas a pedir «a todos que no se refugien como en otras facetas de la vida en el menosprecio por la cosa pública. La actuación política es necesaria para forjar el futuro con ilusión. Invito a todos a poner sus capacidades al servicio de una sociedad que como optimista que soy sé que desea forjar su futuro y hacerlo con ilusión», indicó, al tiempo que en el turno de intervención del público asistente pidió el soporte de la sociedad civil para llevar adelante las reformas que necesita la Administración Pública.

Datos informativos

Fecha inicio : 29-11-1993

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