INTERVIENEN:

CARLOS PASTOR. Director de cine

FRANCISCO AMAT. Productor y director de producción

ERNESTO SEBASTIÁN. Exhibidor y distribuidor de cine independiente

JOSÉ MARÍA MARTÍNEZ TERCERO. Presidente de la Asociación Provincial de Empresarios de Cine

MODERA:

ANTONIO DOPAZO. Crítico de cine del Diario INFORMACION

EL FUTURO DEL CINE ESPAÑOL PASA POR LA «EXCEPCIÓN CULTURAL» EN EL GATT

R. A.

Moderado por el periodista y crítico de cine Antonio Dopazo, intervinieron en el mismo José María Martínez Tercero, presidente de la Asociación Provincial de Empresarios del Cine, y Francisco Amat, productor de las películas del realizador alicantino Manuel Iborra.

En su presentación del debate, Antonio Dopazo expresó que en estos momentos en el cine español hay dos posturas diferenciadas respecto al GATT, la de quienes piensan que el cine es cultura y por tanto debe incluirse una cláusula de «excepción cultural» que permita la existencia de medidas de protección frente al todopoderoso cine norteamericano, por un lado; y, por otro, la de aquellos que están a favor de una absoluta libertad de comercio y en contra, por tanto, de que se pongan trabas a la exhibición en versión doblada de las películas procedentes de las grandes multinacionales de Hollywood. Aunque con algunos matices, aquella estaría defendida por los productos y ésta por distribuidores y exhibidores.

Martínez Tercero, en nombre de los exhibidores, señaló previamente que siempre había estado a favor de la libertad de comercio y que representaba a unos empresarios que sólo pretendían ganar dinero, subrayando que aquéllos que lo conseguían no tenían otra salida que el cierre. En su opinión la verdadera vocación del empresario era la de satisfacer a su público y evitar que siga adelante la curva descendente que se inició en España a partir de los años sesenta y que ha motivado que de los más de 5.000 cines existentes entonces, en 1991 sólo queden 1.806 y que los 123 millones de espectadores se hayan reducido a 70 millones en 1991.

Recordó que de una cuota de pantalla que obligaba a los locales a proyectar un día de película española por cada cuatro de extranjera, se ha pasado actualmente al dos por uno, aunque en este caso se incluya ahora la película comunitaria con los mismos derechos que las españolas. Un tema que, a su juicio, crea dificultades para el exhibidor dado que la producción española no permite en estos momentos mantener semejante proporción.

Financiación

El más grave problema de nuestro cine, según dijo Francisco Amat, es la falta de fuentes de financiación y aseguró en este sentido que la desaparición de nuestro cine por falta de capital sería especialmente celebrado por algunos, que pretenden que España se convierta en una sucursal norteamericana. Defendió la postura de defender el cine español potenciándolo desde arriba, puesto que resulta evidente que en los tiempos que corren no hay quién se arriesgue a poner dinero en una película, y precisó que la tarea del productor ha de ser, más que invertir, controlar el dinero que procede de unos señores y garantizar que el producto salga adelante.

Para Martínez Tercero es especialmente significativo lo que llama disociación entre cine español y público en estos momentos y recordó que en décadas anteriores nuestro cine era precisamente el que resultaba más comercial en taquilla. Culpó de ese fenómeno en parte al empresario, pero consideró que no era procedente que ahora que se están tomando medidas para potenciar el cine español no se cuente con ellos, censurado el que la nueva miestra de Cultura prepare unas medidas que sólo ha contratado con los productores.

Esas medidas, en resumen que hizo el moderador, pretenden entrar en vigor antes del 15 de diciembre, de forma que sean a partir de ese momento respetadas en función de su «especifidad cultural». Entre ellas, la más polémica es la que establece que para que las distribuidoras norteamericanas puedan doblar una película extranjera deben conseguir que una cinta española logre en taquilla unos ingresos superiores a los 50 millones de pesetas. Algo que está al alcance cada año de muy pocos títulos y que podría originar que el cine de Hollywood se tuviese que ver en España en versión original subtitulada.

Martínez Tercero estaba convencido de que en el Consejo de Ministros de este viernes se aprobarían unas medidas que, a su juicio, no sólo eran precipitadas, sino que no se habían consultado con todos los sectores y corrían el riesgo de estar en vigor sólo unos días.

Coherencia

También Amat abogó por poner de acuerdo a todas las partes, aunque señaló que los exhibidores defienden en exclusiva sus intereses. Dijo que mientras no se lograse la coherencia entre todos no se podía hacer nada y que, por tanto, no respaldaba la marginación de que han sido objeto distribuidores y exhibidores en las medidas que el Ministerio había hecho público para su inmediata promulgación.

Para el presidente provincial de los empresarios de cine resultaba bastante dudoso meter en el mismo paquete al cine español y al europeo, señalando que entre nosotros y salvo excepciones las películas de Europa no despertaban demasiado interés. Incluso aseguró que los empresarios no se sienten muy identificados con las películas del viejo continente que ahora nos intentaban colocar a la fuerza e hizo mucho hincapié en que había que defender por encima de todo la idiosincrasia de cada país. Amat, en cambio, acusó a los empresarios de no querer saber nada del engranage de la producción y de ser también culpables en parte de la situación del cine español y de la falta de revulsivos para la financiación.

Finalmente, mientras Martínez Tercero criticó duramente la política de subvenciones de los distintos gobiernos, que calificó de equivocada, añadiendo que nunca habían sabido arbitrar una medida justa al respecto. En su opinión, finalmente, lo que no puede hacer la ministra valenciana es arreglar en un mes y de esta forma lo que no han podido solucionar otros en muchos años.

Datos informativos

Fecha inicio : 25-11-1993

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