DATOS DEL EVENTO

  • EMPIEZA
    16-03-1998
  • TERMINA
    01-01-1970

INTERVIENE:

MARÍA DOLORES JULIANO CORREGIDO. Antropóloga. Profesora de la Universidad Autónoma de Barcelona

PRESENTA Y MODERA:

JOSÉ MARÍA PEREA. Periodista

«LAS MUJERES DE CHIAPAS SON UN EJEMPLO PARA LA MEJORA DEL RESTO DE COMUNIDADES INDÍGENAS»

PIRULA ARDERIUS

En unos momentos en los que aún estaban calientes los teletipos que difundieron la noticia de los nueve puntos que ofrecía el Gobierno de México para tratar de resolver el conflicto de Chiapas, y en el compás de espera del informe sobre los derechos humanos que habrán de presentar ante el Parlamento Europeo la Comisión Civil Internacional, María Dolores Juliano Corregido, profesora de la Universidad de Barcelona, vino a despejar muchas claves sobre el papel que la mujer ha venido desarrollando en un cinturón geográfico de pobreza, sometida a un alto grado de explotación y opresión.

Ante un auditorio con una amplia representación de los 35 colectivos y ONGs que integran la plataforma de Solidaridad con el Pueblo de Chiapas en la provincia,k y ante la presencia del cónsul de México en Alicante, Luis Carlos Amérigo, María Dolores Juliano inició su conferencia sobre «La voz de las mujeres en la rebelión de Chiapas» afirmando que son muchas las esperanzas que están depositadas en la revolución zapatista para la mejora de las comunidades indígenas de distintas partes del mundo.

Situando a Chiapas en un espacio geográfico de marginalidad y pobreza dentro de un país con grandes recursos económicos y con un gobierno incapaz de la distribución de sus beneficios, la profesora Juliano aseguró que el proceso de colonización no había finalizado entre las comunidades indígenas a las que se intenta dividir y hasta arrebatar su propia identidad.

La primera revolución

Tras una exposición de las dificultades de unas comunidades con un 35 por ciento de su población monolingüe, con altísimos porcentajes de mortandad, viviendas sin agua ni luz, y sujetos a una explotación por parte de los latifundistas, que niegan a los indígenas todos los derechos, impidiendo hasta la coordinación de estrategias de defensa, la antropóloga ofreció una perspectiva del papel de la mujer que tradicionalmente venía ocupando los más bajos estratos dentro de las ya deprimidas comunidades indígenas.

La primera revolución de estas mujeres las sitúa la profesora Juliano en su integración en el ejército zapatista -en el que su presencia alcanza el 30 por ciento- y en el que están desarrollando un gran papel en la consecución de sus derechos. Para la antropóloga no se trata de concesiones ni de apoyos gratuitos, sino las consecuencias de haber protagonizado una auténtica revolución económica.

Mientras que los hombres de las comunidades indígenas persistían en su lucha contra los latifundistas, antes de la revolución zapatista, las mujeres supieron rentabilizar sus bienes de uso a través de sus habilidades artesanales, convirtiéndolas en fuente de recursos para sus hogares. Ellas mismas empezaron por la crianza del ganado para obtener lana, que teñían y con la que elaboraban ropa para vender a los turistas que se acercaban por la zona. De ellas también partió la iniciativa de todos los recursos que está aportando los trabajos de cerámica y la creación de organizaciones laborales a través de cooperativas, reciclando con ello costumbres, hasta incorporar a los hombres a las tareas del transporte.

Para la antropóloga, la situación de las mujeres de Chiapas, muy preparadas ya para exigir participación y derechos cuando llega el movimiento zapatista, no se debe a la influencia foráneas, desmintiendo con ello las acusaciones de manipulación, sino a la revolución económica que ya estaba muy asentada en sus respectivas comunidades desde mediados de siglo.

Sectores de la iglesia progresista y la militancia política a través de grupos de cristianos de base fueron un gran apoyo para el desarrollo de las estrategias de los débiles, acabando con los roles de mujeres resignadas hasta hacer oír su voz y exigir el cumplimiento de sus derechos.

Las mujeres que han conseguido, aunque con muchas trampas y dificultades, vender sus producciones artesanales que trasladan, como pueden, a los mercados de San Cristóbal, consiguieron nuevas leyes en 1997, en el seno de un ejército machista, que tuvo que tomar buena cuenta de sus reivindicaciones, apeándose de las tradiciones sexistas en las distintas comunidades. Estas reivindicaciones suponen la igualdad de derechos y hasta la posibilidad de llevar hasta la Asamblea a los infractores.

La profesora Juliano concluyó afirmando que a las reivindicaciones de estas mujeres se deben gran parte de los apoyos europeos al zapatismo.

Datos informativos

Fecha inicio : 16-03-1998

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