DATOS DEL EVENTO

  • EMPIEZA
    29-03-2007
  • TERMINA
    01-01-1970

PROGRAMA
Saeta primitiva de Marchena
Seguiriya asaetá de Triana
Saeta y Toná
Saeta y Toná del Cristo
Saeta por Martinete
Saeta por seguiriya a la Virgen de la Soledad
Saeta por Seguiriyas y Toná chica
Saeta de la Niña de la Alfalfa

CARMEN LINARES

Nacida en Linares (Jaén) ha conquistado por méritos propios un lugar privilegiado en el mundo del cante, habiéndose convertido en una de las artistas más reclamadas y con más proyección internacional del flamenco actual.

La voz de Carmen Linares, llena de matices y musicalidad, junto a un estilo muy personal y ampliamente versátil, ha permitido mostrar las inagotables posibilidades del arte flamenco. Su búsqueda constante de nuevas formas de expresión, con profundo conocimiento y amplio repertorio, ha desembocado en un arte enriquecedor capaz de combinar el cante jondo con agrupaciones de cámara y orquestas sinfónicas. Ha sido una de las primeras artistas flamencas que, invitada por la Orquesta Filarmónica de Nueva York, actuó en el Lincoln Center. También ha cantado en “El amor brujo” y “La vida breve” junto a directores de la talla de Frühbech de Burgos, Josep Pons y Leo Brower.

La obra discográfica de Carmen Linares ha sido aclamada por la crítica y ha recibido importantes premios, como el Premio ICARO (1988), Academia Francesa del Disco (1991), Compás del Cante (1999), Medalla de Plata de la Junta de Andalucía (1998) y Premio Nacional de Música 2001, en la modalidad de interpretación.

En 1996 publicó su producción antológica bajo el título “La mujer en el cante” convertido en el referente necesario del flamenco actual.

ENCARNITA ANILLO

Encarnita Anillo, nacida en Cádiz, emprendió su andadura en el flamenco compartiendo cartel con figuras de la talla de Chano Lobato, Juan Villar y acompañando para el baile a figuras como Belén Maya y Rafael Campallo, actuando en escenarios tanto nacionales como internacionales. Ha formando parte de las compañías de Andrés Marín, Rafaela Carrasco, Farruquito e Israel Galván.

Como solista destaca una gira en Japón junto a Chano Lobato, y un recital dentro del Festival Grec de Barcelona; participa dentro de la Bienal de Flamenco, y en julio del 2006 actúa en la Reunión de Cante Jondo de La Puebla de Cazalla. Prepara un disco producido por el cantaor Miguel Poveda y queda señalada entre los jóvenes valores del cante.

EDUARDO ESPÍN

El joven Eduardo tiene en su cuna las razones que sostienen el amor y saber por la guitarra: desde su abuelo Antonio Pacheco hasta su padre Miguel Espín , profesional de la comunicación y estudioso del flamenco, se afianza un toque con rigor clásico y la búsqueda que distingue a los tiempos actuales. Es acompañante habitual de Carmen Linares.

LA MÚSICA Y LAS SAETAS DE LA SEMANA SANTA LLEGAN AL CLUB INFORMACION

Con el título genérico de «Música para la Semana Santa, Música para la paz» se celebra esta tarde, a partir de las 20 horas en el Club INFORMACION (Avenida Doctor Rico, 17, Alicante), un recital con la participación de la cantaora Carmen Linares, que estará acompañada de la también cantaora Encarnita Anillo y del guitarrista Eduardo Espín. El acto ha sido organizado por el Vicerrectorado de Extensión Universitaria de la Universidad de Alicante y la Seu Universitària Ciutat d’Alacant. En el acto de esta tarde ha colaborado igualmente la Fundación Manuel Peláez.

EL CANTE DE CARMEN LINARES
JOSÉ A. MARTÍNEZ BERNICOLA

Argumentaba J. P. Sartre que la conciencia es siempre intencional y que llegamos a cobrar conciencia de los objetos en el curso de las acciones convirtiendo, pues, la conciencia en una actividad creadora. Carmen Linares es un fehaciente ejemplo de la propuesta sartriana: conciencia y creación caminan inseparables en esa romeria (sin final) que ella ha protagonizado por los caminos del cante jondo. Desde las infantiles señas del hogar materno le vienen inyectadas las pautas canónicas de la belleza. Escuchó cante y guitarra y, al paso del tiempo, fue acrisolando un artesanal aprendizaje, iniciado en las líneas menos brillantes de la escenografía flamenca y resuelto en la antología de cante más hermosa que jamás se ha grabado: «La mujer en el Cante». Hay en Carmen Linares todo un tratado arquitectural en tomo a la belleza expresiva que no tengo más remedio que asociar a las audiciones que tengo hechas de la «Madre de los árabes», la egipcia Om Kalsoum o la humanizada cariátide griega Eleftheria Arvanitaki. Coincide en ellas una pasión no centrípeta de la cultura movilizada por sus proporciones exteriores y entregada a los ajenos como terapia para el reencuentro con la vida. En el caso de Carmen su compromiso con el «eros/vida» flamenco se aplica a la constante búsqueda por el paso adelante y en la desenvoltura con que bebe la curiosidad por la obra bien hecha, siempre de la mano de Miguel Espin, actitud inmediatamente comprobable en la recreación flamenca que hiciera de las «Canciones Populares Antiguas» grabadas en 1931 por «La Argentinita» y García Lorca, vivo monumento al sentido dinámico de un servicio a la cultura popular. Y en ese desafío del no acomodo al territorio interior, ese que divide al mundo en categorías organizadas, parapetos bíblicos cuando su sacralización clona la primera creación original, Carmen recupera la forma transicional distintiva de los momentos mas fructíferos en la historia del Cante: «El deber no es estar allí donde estamos siempre y de siempre. Debemos aprender a ver en lo que nos es próximo lo extremadamente lejano y viceversa» (V. Vitiello). Por eso trabajó con Irene Papas, fue dirigida por Frühbeck de Burgos, cantó a Falla, inspiró a Víctor Ullate, nos repuso en la conciencia otra vez a Federico, aquél que asesinaron en Viznar, cuajando el toque de Sanlúcar… y le otorgaron el Premio Nacional de Música. Conciencia creadora, lúcida habitante del territorio flamenco, universal dominio de los estilos y una voz para estremecer las entretelas nos acompañan esta tarde en la «Galería de saetas».

CARMEN LINARES CREE QUE «EL FLAMENCO DEBE RENOVARSE»
CRISTINA MARTÍNEZ

Todo fue flamenco. La voz de Carmen Linares, la de Encarnita Anillo, la guitarra de Eduardo Espín, los aplausos y los «olés» del numeroso público. Y sobre todo la atmósfera creada. Si el título del acto celebrado ayer en el Club INFORMACION se incluía dentro del ciclo «Música para la Semana Santa. Música para la paz», las saetas que resonaron en la sala cumplieron con esos dos objetivos.
El acto comenzó con la proyección de un vídeo con pasos de la Semana Santa de Sevilla. Después la saeta se hizo magia. Con razón Carmen Linares, una de las voces más destacadas del flamenco actual, aseguraba que «es uno de los cantes más difíciles que hay, y más en un escenario, que es muy distinto a cuando estás delante de una paso porque hay una motivación».
Es un cante «muy jondo, que tiene quejíos muy flamencos», afirmaba. Y lo fue, tanto para la cantante como para los asistentes porque toco su fibra. Algo que consiguió también a la perfección su voz acompañante, la de la joven Encarnita Anillo.
El salón de actos estaba abarrotado. Todos por devoción. Unos hacia la Semana Santa y otros hacia Carmen Linares. Por eso, los suspiros y los aplausos y los «olés», pero también los silencios y el respeto.
Aunque la cantaora no tiene muchas oportunidades de cantar saetas, «me gusta mucho hacerlo, lo que ocurre es que no es algo habitual, se hace en Semana Santa y otros actos sacros, además de en teatro a veces».
Consciente de que el flamenco «va a más», se muestra convencida de que este recital hace unos años «se hubiera llenado igual que hoy». «Cada vez llega a más gente, sobre todo a los jóvenes que es lo que me gusta, porque intentan encontrar las raíces de su país, de su tierra».
Su nombre, convertido en un referente del cante actual, junto a otros como el de Enrique Morente, José Menese o José Mercé, han contribuido a enaltecer esta cultura musical. «Hemos puesto nuestro granito de arena, simplemente con ir evolucionando con los tiempos».
Y es que, en su opinión, «el flamenco se tiene que renovar y hacerse de acuerdo con los tiempos actuales para que llegue». No obstante, «hay un límite y hay que tener mucho cuidado en no traspasarlo, aunque cuando uno tiene una base importante del cante es más difícil que este límite se sobrepase».
Su trayectoria, reconocida por el gran público, se ha caracterizado por su búsqueda que nuevas formas de expresión, marcadas por la versatilidad de una voz que ayer volvió a emocionar. Igual que cuando actuó en el Lincoln Center de Nueva York, entre otros escenarios internacionales. «Yo siempre quiero dar más, siempre doy mucho de mí misma en cada actuación, pero siempre creo que lo puedo hacer mejor».
De momento, anda preparando un disco con poemas de Juan Ramón Jiménez, que aún no se ha empezado a grabar y que saldrá en 2008. Pero aún tiene mucho por hacer. «Yo he ido haciendo mi carrera poco a poco, despacito, y he conseguido un sitio porque he trabajado mucho y muy duro. Ahora el público me responde y me parece justo, porque si das también debes recibir».
El ciclo «Música para la Semana Santa. Música para la paz», patrocinado por la Fundación Manuel Peláez Castillo, ha sido organizado por el Vicerrectorado de Extensión Universitaria de la Universidad de Alicante y la Sede Ciudad de la UA.

Datos informativos

Fecha inicio : 29-03-2007
Colabora : FUNDACIÓN MANUEL PELÁEZ
Organiza : Vicerrectorado de Extensión Universitaria de la Universidad de Alicante y Seu Universitària Ciutat d´Alacant

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