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La película será presentada por su director, PEDRO PÉREZ ROSADO

y el protagonsita JULI MIRA

Premio de Honor del Audiovisual Valenciano 2019

 

FICHA

Dirección: Pedro Pérez Rosado

Guion: Lilian Rosado González

Música: Alberto Tarín

Fotografía: Carlos Pérez Gasco

Productora: La Ceiba del Patio, S.L.

Reparto: Victoria Salvador, Juli Mira, Eva Lezcano, Paco Alegre

País: España

Género: Drama

Duración: 85 minutos

 

 

SINOPSIS

Desde que se conocieron, Rosa y Honorio pactaron con sus almas no separarse jamás, ni siquiera cuando hubiese motivos para hacerlo. Treinta años después Rosa no sabe explicar la muerte de Honorio a la policía. Rosa defiende su inocencia, jura que Honorio murió solo sin que nadie se lo impidiera, en sus palabras no hay nada claro, ni cierto ni verdadero.

 

LA GRAN VOZ DEL AUDIOVISUAL VALENCIANO

La portentosa trayectoria del alcoyano JULI MIRA

En 1978, Juli Mira (Alcoy, 1949), entonces un empleado de banca aficionado al teatro debutaba en el cine con un pequeño papel en ‘La portentosa vida del padre Vicente’, de Carles Mira. Inicio de una trayectoria extraordinariamente larga y provechosa en el cine y la televisión que le fue reconocida el pasado 22 de noviembre, en el auditorio de Castellón, con el Premio de Honor del Audiovisual Valenciano que concede la Generalitat. Visitamos Mira a su domicilio alcoyano para hacer repaso de casi medio siglo dedicado a la actuación y el doblaje.

Un puñado de décadas de profesión y una larga trayectoria vital, con dos enfermedades graves en el marcador de pruebas superadas, contemplan Juli Mira . El actor nos recibe en Alcoy, en su piso de toda la vida, ubicado en la céntrica calle Cid, entre dos de las arterias de la ciudad. Conversamos en el salón, con un loro agitador que salta de la jaula abierta para morder el móvil del actor o para reclamar atención. “¿Estás molesto, eh?”, Le dice el dueño. A pesar de la mítica vozarrón del actor, la mascota no parece intimidada.

Mira nos atiende con afabilidad, a pesar de estar cansado después de un fin de semana en el que ha sido el centro de atención. No es el primer reconocimiento que recibe, pero sí seguramente el más importante. “Sí lo es, sin duda, aunque no cambia mi satisfacción por todo el trabajo que he hecho y que nace de un modo totalmente vocacional. Pero el premio mujer vidilla “, admite con una sonrisa.

El encuentro en Alcoy es para recorrer el camino que justifica el galardón. Mira lo hace con propiedad y precisión, a pesar de la fatiga y un pequeño brote anémico que le ha obligado a hacer un paréntesis en el trabajo. Sin embargo, cuando se publicarán estas líneas, habrá estrenado su primera colaboración de ficción con À Punto, la serie histórica Trampa , ambientada en los meses en que Valencia fue capital de la República. Mira interpreta Manuel Azaña, un nuevo papel a añadir a una lista kilométrica.

 

Del banco a los escenarios

Mira es hijo de una familia modesta, sin aparentes antecedentes artísticos. Su madre era ama de casa. Y su padre, vendedor, había hecho alguna incursión teatral en su pueblo natal, Benilloba. “Creo que no había contado nunca esta historia”, dice el actor antes de aclarar que se enteró de ello de una manera sorprendente: su progenitor, enfermo de Alzheimer, le recitó antes de morir el texto íntegro de una obra que había representado de niño, “con diez o doce años”. “La recitó entera. No sabía nada de esto. Fue curiosísimo “.

Mira empieza a pisar los escenarios cuando todavía es un adolescente de 17 o 18 años, junto con unos compañeros del Colegio Lasalle. El nombre del colectivo es Assalla . Pero en la capital del Alcoyano ya existía un grupo teatral aficionado y ya muy articulado, la histórica compañía La Cazuela . “Era un grupo de referencia, no sólo en Alcoy, porque habían ganado un premio nacional de teatro. Con ellos había la posibilidad de hacer más cosas y mejores, con condiciones más favorables “, explica Mira. El desaparecido Teatro Circo era la base de operaciones, “uno de los mejores de España en cuanto a las condiciones acústicas, pero tenía problemas graves de construcción”, rememora.

Mira tuvo siempre la obsesión de dedicarse profesionalmente a la actuación, pero era consciente también de las dificultades. Y se buscó las algarrobas ganando una oposición del Banco Hispanoamericano, cuando sólo tenía 18 años. Fue empleado de banca veintiún años. Y, mientras tanto, iba “matando el gusanillo”, en el teatro y en la radio. Uno de los primeros en darse cuenta de las cualidades del joven es Mario Silvestre , cofundador de La Cazuela, “un hombre con una voz muy parecida a la mía, grave, con cuerpo”. “Y bien, esto de mi voz se ha comentado siempre, qué quieres que te diga”, responde, como quien debe hablar sin ganas de una cuestión recurrente.

La inconfundible voz de Mira está, sin duda, en el origen de una larga carrera profesional, pero no se puede olvidar la imponente presencia y la vertiente interpretativo del actor, quien debutó con La Cazuela en 1972 con El retablo del flautista . Seis años después hará la primera incursión en el cine, con La portentosa vida del padre Vicente . Y, desde entonces, ha tenido una presencia constante en películas y series de televisión, con unos inicios impulsados también por el director Carlos Pérez Ferré , que lo reclama para hacer Héctor (el estigma del miedo) (1982), con el también alcoyano Ovidi Montllor en el reparto.

En paralelo al cine, Mira haciéndose un nombre como doblador, pero  es todavía una actividad amateur . Para poder doblar debe desplazarse todos los días a Valencia desde Alcoy, sin las comunicaciones por carretera que hay ahora. Dos horas de ida y las mismas de vuelta. “Un hacer la mano. Estuve un año y medio con esta marcha, levantándome a las siete de la mañana para ir al banco y llegando a la una de la mañana en casa. Me planteé que tenía que hacer una de las dos cosas “, explica. Lluís Miquel Campos , los estudios Tabalet, rompió esta dinámica “con una propuesta suficientemente deshonesta”. Dicho esto, “sin el apoyo total de mi mujer no habría sido posible”.

Es el año 1989, coincidiendo con el nacimiento de la radiotelevisión pública valenciana. Hay trabajo. Pero Mira tiene otros horizontes y deja Tabalet tras una relación profesional de seis años. “Me había convertido en un funcionario del doblaje y yo no quería eso, quería tocar los palos de la baraja de la interpretación, que era lo que me gustaba a mí”. Empieza a hacer series de televisión para Canal 9 como Herencia de sangre o A flor de piel . Un hilo que no se romperá nunca y que tendrá continuidad con infinidad de producciones para Canal 9 pero también para TV3 (El arroyo , Porca miseria , Ventdelplà , entre más) y, finalmente, para las televisiones estatales, con las que ha participado en series emblemáticas como Entre naranjos, Hospital Central o Cuéntame cómo pasó, por no extendernos.

Además, a partir de la década de 1990 la carrera cinematográfica de Mira se solidifica con producciones emblemáticas como Gracias por la propina (1997), de Francesc Bellmunt , basada en un texto de Ferran Torrent ; Los años bárbaros (1998), de Fernando Colomo ; El mar (2001), de Agustí Villaronga , sobre la novela de Blai Bonet , o La isla del holandés(2001), adaptación de Sigfrid Monleón de otra novela de Torrent. Mira se traslada a Cullera, para tener más cerca un trabajo que comienza a diversificarse. “Hubo un verano que tenía en marcha el rodaje de tres películas diferentes. Me levantaba y no sabía qué me tocaba hacer “, anota.

El Tio Ramonet de Gracias por la propina , el Doctor Ferrús de La isla del holandés o el Don Eugenio de El mar son algunos de sus papeles favoritos. El primer “el preparé muy bien, con mucha estima. Y el resultado fue muy satisfactorio para mí “. En cuanto al filme de Villaronga, una película de culto sobre un texto de culto, Mira guarda “un recuerdo magnífico. Un sentimiento de agradecimiento para poder hacer ese tipo de cosas “. También habla con mucha estima de las colaboraciones con el valenciano Sigfrid Monleón , la citada anteriormente y El cónsul de Sodoma (2009), sobre la vida de Jaime Gil de Biedma. Mira hacía de su padre “un personaje atractivo, la ternura con patas. Una maravilla … ¡Qué suerte que he tenido, hostia! “.

De aquella época, el actor alcoyano tiene el pequeño cuenta pendiente de no haber trabajado con Fernando Colomo, patum de la comedia madrileña. “En Los años bárbaros hice un papelito de mierda, pero tenía conversaciones muy interesantes con él”, dice.

El desencanto por el tema Colomo no es por falta de trabajo. En algún momento de los inicios de la década de 2000 llegó a compatibilizar el rodaje de una serie para TV3, Crímenes , otra producción de televisión para Antena 3, Un chupete para ella , y una función diaria de teatro en la La Villarroel barcelonesa. “Esto, todos los días. El puente aéreo y yo éramos íntimos amigos “, espeta.

La voz ha ayudado Mira, pero le pregunto, pensando por ejemplo en el imponente general rebelde Luis Torres Rojas que interpretó en el telefilme 23-F: el día más difícil del Rey , si su presencia también lo ha hecho acceder a determinados papeles. “He tenido mucha suerte, es la verdad. Suerte para poder haber hecho cosas tan distintas unas de otras, tan sabrosas, tan retadoras … Desgraciadamente, eso no lo pueden decir todos los actores, porque normalmente te acaban encasillando “, asegura. Encasillado o sin trabajo.

De hecho, fue uno de los pocos actores valencianos que no fue especialmente perjudicado por el cierre de Canal 9 . “Esto me lo veía venir desde hacía años, tenía que reventar por un lugar u otro. A una televisión como aquella le sobraban 400 o 500 personas. ¡Y eran 1500! Había gente que ni sabían qué hacían allí. Sólo cobraban. Era muy fuerte. Algunos, por suerte, pudimos trabajar por fuera, por Madrid y Barcelona. Pero aquello fue terrible “.

Se ha hablado poco, pero una razón que también explica la actividad frenética de Mira es la versatilidad y la cantidad de registros lingüísticos del actor, capaz de orientalizante su acento para TV3 o de hablar un castellano neutro, apto para entrar en la piel de un general golpista. Con todo, su gran hit lingüístico es el Don Eugenio de El mar . El actor, entre risas, recuerda un señor que trataba de identificar de cuál de las islas era el intérprete. Cuando le dijo que era valenciano, esa persona no daba crédito.

Repasamos la trayectoria del actor alcoyano Juli Mira tras el Premio de Honor del Audiovisual del Instituto Valenciano de Cultura. Mira insiste mucho en la suerte que ha tenido. A pesar de no haber sido nunca nominado a los Premios Goya . “No quiero nada de los Goya ni de la Academia del Cine”, dice, concluyente. Y recuerda la fama de galardones que llevan la mala suerte a muchos de los ganadores. Él cita expresamente los casos de Santiago Ramos y Rosanna Pastor , “una actriz excelente que no volvió nunca a hacer nada relevante”.

Dejamos para el final una anécdota sensacional sus inicios. Mira tenía que hacer de telonero en Alcoy de otro alcoyano ilustre, Camilo Sesto , vecino del barrio y compañero de juegos de infancia. El actor se empeñó en recitar Los prejuicios del tabaco , de Chéjov. Pero el público gritaba y protestaba porque quería ver el cantante. “Me decían que dejara el escenario, pero aguanté y acabé el monólogo”, cuenta.

Una actitud orgullosa y perseverante que explica muchas cosas. Toda una vida.

Datos informativos

Fecha inicio : 21-10-2020
Fecha fin : 21-10-2020
Hora de incicio : 20.30
Hora de finalización : 22.15 horas
Localización : Club INFORMACIÓN. Avenida Doctor Rico, 17 - Alicante