INTERVIENE:

JUAN SÁNCHEZ MIRANDA. Ex presidente de Andalucía Acoge y delegado diocesano de Migraciones de Almería

PRESENTA Y MODERA:

JOSÉ MARÍA PEREA. Periodista

SÁNCHEZ MIRANDA DEFIENDE LA EMIGRACIÓN COMO EQUILIBRIO

PIRULA ARDERIUS

La conciencia de la propia identidad, el ejercicio de la curiosidad para descubrir los distintos sistemas culturales, el reconocimiento de interlocutores y el descubrimiento de un espacio común son los grandes pasos que hay que dar para vivir entre culturas, según expuso Juan Sánchez Miranda, ex presidente de Andalucía Acoge y delegado diocesano de Migraciones en Almería.

En el transcurso de su exposición Sánchez Miranda alabó el talante de los representantes de todas las fuerzas políticas que, renunciando a sus propios proyectos, se reunieron para consensuar la nueva Ley de Extranjería «más abierta que la de 1985 como consecuencia del pánico europeo por la presencia masiva de inmigrantes desde 1978» que ha cedido en el control de entrada, asegurando la igualdad de derechos para los que llevan dos años viviendo en España, además de contemplar la creación de estructuras de desarrollo «aunque multiplica por tres las vigentes causas de expulsión».

El licenciado en Humanidades, con amplios estudios y experiencia en el tema que abordaba, inició su disertación haciendo historia de que la movilidad humana fue anterior a su asentamiento y que en los últimos 200 años han sido 350 millones las personas que han emigrado, más de la mitad europeos, tratando de sobrevivir ante las intolerancias históricas o buscando recursos naturales. Añadió que fueron dos decenas de millones de europeos los que, por las guerras de religión, tuvieron que salir a refugiarse en otros continentes. «Son dos millones los españoles que en la actualidad viven en otros países, frente a los 780.000 extranjeros que tenemos en España y, la mitad de ellos, de la Unión Europea», añadió, concluyendo en afirmar que la emigración, por causas naturales o forzadas, han servido de equilibrio en la historia de la humanidad.

Calificando de experiencia de confrontación la movilidad para la convivencia de culturas diferentes, Sánchez Miranda habló ampliamente de la gran soledad del emigrante, que deja su cultura, su medio natural y el ambiente familiar, forzado por circunstancias políticas o buscando un futuro mejor y que generalmente se siente rechazado por quienes no aciertan a comprender que corresponde a otra cultura distinta al país donde se encuentra.

Revisando las distintas posturas asumidas en Europa en materia de política de inmigración, apostó por barrios integrados en lugar de los guetos agrupando nacionalidades «que se están ya destruyendo en Alemania», alabando la actitud francesa de facilitar la nacionalidad en aras a una mayor integración, sin pasar por alto la tercera opción de aceptación selectiva para facilitar la interculturalidad que se pretende para España.

Después de señalar que «compartimos más cosas de lo que parece», el humanista abogó por la consecución de un espacio común «porque la interculturalidad es un espacio de todos y de nadie».

Datos informativos

Fecha inicio : 25-11-1999

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